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Entrevista Pilar Vélez
La música del olvido: Una novela para recordar
Entrevista de Pilar Vélez, escritora y Presidenta de Milibrohispano.org
¿Cómo suena el olvido? Esa fue la primera pregunta que me asaltó al leer el título de la portada del último libro del escritor colombiano, Janiel Humberto Pemberty. Y la respuesta a tal interrogante la encontré en cada una de sus páginas.
El libro se abrió como una caja de pandora, llevándome a una realidad de la que no he podido desprenderme pese a la forzosa distancia que ahora me separa de ella. Una realidad que el autor ha plasmado con tal maestría, que me hizo sentir estremecida bajo la piel de unos personajes, cuyas voces saltan como chispas. Tan vivos están que el lector puede sentir su aliento y vivenciar el mismo pavor que los acosa. Y es que el drama que describe Pemberty, es el día a día de millones de personas.
Sin duda, Pemberty capturó la esencia del drama que vive una sociedad expuesta al abuso de poder, la insensibilidad con el dolor ajeno y la miseria; recreó con acierto las secuelas de un conflicto que se abre ante los ojos del lector como un prisma que presta colores a causas descoloridas. Algo profundo se nos remueve y, quizás, el lector no vuelva a tener la misma visión del mundo al terminar la última página.
En el libro de Pemberty campea inexorable el destino, y cuando menos lo esperas, el campo o la ciudad te hablan. El autor se olvida de su voz y deja que la historia corra como un río en el que cada lector descubre cómo es la música del olvido. Pero dejemos que sea el propio escritor quien nos revele confidencias de su novela, que fue seleccionada en 2008 como una de las diez mejores del concurso de la Editorial Planeta.
Cuéntanos Janiel Humberto, ¿qué significa para ti haber publicado esta novela?
Tiene varios significados. Por un lado es un sueño hecho realidad porque estuvo durante cuatro años durmiendo el sueño de los justos. Yo no tenía afán de publicarla, pero de pronto me entró una urgencia aguda por mostrarla al mundo y saber qué impacto tenía en el lector corriente. Por otro, era poner en manos del lector una historia con una vieja temática, pero narrada desde un ángulo muy intenso y personal. Una visión muy honda, por así decirlo, del desarraigo. Otro asunto es que se trata de mi primera novela publicada y mencionada en el Premio Planeta de Novela 2008. Cómo ves es una publicación muy importante para mí.
Como escritora pienso que debió ser muy doloroso para ti ser la voz de estos personajes. ¿Cómo fue esa experiencia?
El comienzo de todo estuvo en lo que vi y que, desde luego, nunca pensé que fuera a convertirse en historia. Retazos de escenas callejeras, de noticias, reportajes, conversaciones con amigos y conocidos y sobre todo un libro de la Fundación Universitaria Luis Amigó de Medellín, del que fui corrector, permanecieron fragmentados a mi sensibilidad e imaginación y fueron poco a poco adueñándose de un espacio que ni yo mismo reconocería. Todo ese revoltijo fue creciendo como una semilla y un día cualquiera se convirtió en personajes. Y cuando los personajes tuvieron sus caracteres claros y definidos la historia comenzó a rodar. De todas maneras muchas veces vacilé al narrar algunos sucesos que son muy intensos y dramáticos. Me conmovían las historias de Andrés y Olimpo, pero había algo despiadado en mí que me empujaba a llevarlos hasta el final. Me dolió mucho enfrentar a mis personajes con su destino.
En este tipo de relatos es muy difícil para el autor escribir el final de la historia pues lo típico es que en el lector quede una luz de esperanza cuando no disfruta de un final feliz. ¿Cómo fue el proceso que sufriste hasta dar a luz con el final de la historia y porque fue ese final y no otro?
Bueno, las circunstancias que rodeaban a mis dos personajes principales me fueron empujando a ese final. No fue algo premeditado. A medida que la historia fluía y la trama se hacía compleja el final se hacía cada vez más evidente. Uno de los elementos que lo anuncia a lo largo de todos los capítulos es el …tantos días antes… Aun así sé de lectores que esperaron otro final con todas sus fuerzas. Yo quise dar un tratamiento de héroes de tragedia griega o shakespereana a mis dos personajes centrales.
Dados el argumento, las circunstancias de los personajes, los lugares descritos, era para mí muy difícil darle otro final a mi novela. Pienso que haberlo hecho le habría restado toda la intensidad dramática que posee y que el impacto y despertar de conciencia habrían sido menores en el lector.
¿Cuál es el mensaje de tu novela?
Yo he querido mostrar en esta obra al hombre sumido en el desarraigo y el desamparo más absolutos. He querido mostrar al hombre desnudo de todo, solo y anónimo. Un hombre sin pasado ni futuro. He querido hacerlo para despertar en el lector la conciencia hacia la vida de los otros. He querido meter al lector en la piel de mis personajes para que entienda qué es vivir lejos de todo, sin familia, sin patria, sin hogar, y, sobre todo para desmitificar algunos personajes a los que el destino llevó por un sendero difícil y que a veces descalificamos de una manera un tanto ignorante. Mi mensaje es: aquí y en cualquier parte, en cualquier momento, podemos vernos enfrentados a situaciones que ni nos imaginamos. A situaciones límite que van a exigir lo mejor que llevamos dentro.
¿Esta realidad abarca también contextos fuera de Colombia?
Desde luego. Como te decía mi novela intenta mostrar al hombre en su más absoluta orfandad. Si bien su trama es causada por un conflicto armado en Colombia, puede desenvolverse también en cualquier lugar del mundo donde haya conflictos armados o incluso en lugares donde la inseguridad, la pobreza, la fuerza, el abuso, etc., etc., se presenten.
Me imagino que en estos momentos en Centroamérica, en México, por nombrar sociedades muy cercanas a nosotros; o en Irak, en Siria, en Egipto, en Afganistán, es decir, en regiones y países enfrentados internamente o en guerra con otros países, mi historia tiene perfecta cabida. Pero también podría darse en cualquier lugar del mundo.
¿El manejo literario que le diste a la novela también fue algo impuesto desde su trama o fue algo arbitrario?
Quería, en un comienzo, que los personajes entraran y salieran como quien dice de escena, sin un código preestablecido de tiempo, narrador o lugar, pero me di cuenta de que hacerlo me iba a llevar mucho trabajo y sucedió que a medida que avanzaba con la historia, se me hacía cada vez más imperioso terminarla. Era como tener una brasa entre las manos. Andaba muy ansioso e irritable. Tenía una aceleración interna muy rara, de manera que tenía que deshacerme cuanto antes de esa papa caliente. Escribir La música del olvido fue una experiencia maravillosa desde el punto de vista personal y literario. Yo viví, aunque suene inmodesto, la inquietud del creador.
Cuando hube terminado la trama y descansé un poco de mi ansiedad pude hacer uso de algunos monólogos y algunos juegos con el tiempo aunque, no sé si lo habrás notado, el relato de Andrés es expuesto en presente y en primera persona y el de Olimpo es expresado por un narrador omnisciente. Luego vino el juego con el lenguaje. Las palabras sueltas, inconexas, las metáforas, en fin, la carpintería, como decimos.
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